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Los campesinos de California: Entre el legado de César Chávez y el dolor por presuntos abusos

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Una estatua de César Chávez se alza mientras los miembros del comité conmemorativo del Valle de San Fernando celebran el Día de César Chávez el 31 de marzo de 2021 en San Fernando, California. Las comunidades de trabajadores agrícolas de California se esforzaban por asimilar los inquietantes detalles de las acusaciones de agresión sexual contra este ícono sindical y luchador por los derechos civiles. (Patrick T. Fallon/AFP vía Getty Images)

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A una semana de que se dio a conocer la noticia de las acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, los trabajadores agrícolas de California se enfrentaban a la difícil tarea de asimilar y conciliar los inquietantes detalles con la imagen de un ícono laboral y defensor de los derechos civiles a quien muchos consideraban un héroe.

Por teléfono, las personas describían sentirse atónitas tras enterarse de la noticia a través de la llamada de un vecino, conversaciones con familiares, reuniones de trabajo o las redes sociales.

“Es casi imposible creer lo que está pasando”, dijo María García Hernández, trabajadora agrícola desde hace más de 30 años. Esta mujer de 52 años, que vive en el condado de Tulare, afirmó que tanto ella como sus padres se beneficiaron del activismo de Chávez, quien apoyó la última gran ley de reforma migratoria que se adoptó en la década de 1980.

“Todavía no me lo puedo creer del todo, que una persona tan valiente que luchó por todos nosotros para garantizar que pudiéramos tener sombra, agua, baños limpios y mejores condiciones laborales, que una persona tan dedicada al pueblo… pudiera hacer algo así”, afirmó García, que se dedica a sembrar y cosechar plantas en un trabajo representado por el Sindicato de Trabajadores Agrícolas (o UFW por sus siglas en inglés), el sindicato que Chávez y Dolores Huerta establecieron juntos.

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Huerta, que ahora tiene 95 años, reveló por primera vez públicamente que Chávez la manipuló para mantener relaciones sexuales con ella y la violó en la década de 1960, y declaró al The New York Times que ambos encuentros la dejaron embarazada. La investigación de varios años del New York Times, publicada el 18 de marzo, también detalla las acusaciones de dos mujeres, hijas de organizadores sindicales, que afirmaron que Chávez las abusó sexualmente cuando eran niñas en la década de 1970.

Un trabajador agrícola recolecta uvas en un campo de Fresno el 3 de septiembre de 2025. (Gina Castro para KQED)

Cuando Rolando Hernández se enteró por primera vez de las acusaciones a través de sus compañeros de trabajo durante una reunión de formación laboral, el extrabajador agrícola se quedó desconcertado. Pensó que la conversación debía de referirse a otra persona.

“Disculpen, pero ¿de qué César Chávez están hablando?”, preguntó Hernández, de 33 años, en la reunión. “Porque yo solo sé de un César Chávez que luchó por los derechos de los trabajadores agrícolas para que se les pagaran mejores salarios y hubiese menos injusticias en los campos”.

“Ese mismo”, fue la respuesta, lo que dejó a Hernández sin palabras.

“Fue un golpe muy duro”, dijo Hernández, quien trabaja para organización sin fines de lucro para trabajadores agrícolas con sede en Fresno. Él comenzó a cosechar chiles en Arizona a los 14 años de edad antes de trabajar con viñedos y naranjales en California.

La reacción a las revelaciones fue casi inmediata. Los legisladores de California planean cambiar el nombre de la festividad estatal dedicada a Chávez por el de “Día de los Trabajadores Agrícolas”. Ciudades, estados y organizaciones, incluida la UFW, tomaron medidas para posponer o cancelar las celebraciones previstas para el 31 de marzo en honor al cumpleaños del líder sindical mexicano-estadounidense. Las autoridades están considerando cambiar el nombre de calles, parques, bibliotecas, escuelas y otros edificios que llevan el nombre de Chávez.

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Durante décadas, la colaboración entre Chávez y Huerta para promover los derechos de los trabajadores agrícolas se ha conmemorado en libros de texto infantiles, biografías, películas y desfiles. Ahora, varias madres, García entre ellas, se sienten por la falta de medidas para prevenir y responder a las presuntas agresiones.

“Lo siento mucho por ellas. Lo que les ha pasado me duele en lo más profundo del alma” dijo García. “Si es verdad lo que pasó, ¿por qué no se habló hace mucho tiempo? ¿Por qué hasta ahora?”

Chávez falleció en 1993. Huerta dijo que guardó silencio durante 60 años porque temía dañar la reputación de un hombre que se convirtió en el rostro del movimiento por los derechos civiles de los mexicoamericanos, conocido por los boicots, las marchas y las huelgas a nivel nacional que lograron avances significativos para miles de trabajadores agrícolas.

“Guardé este secreto durante tanto tiempo porque construir el movimiento y garantizar los derechos de los trabajadores agrícolas ha sido el trabajo de mi vida”, dijo Huerta en un comunicado tras la publicación de la investigación del New York Times. “Nunca me he identificado como víctima, pero ahora entiendo que soy una víctimas: de la violencia, del abuso sexual, de hombres dominantes que me veían a mí, y a otras mujeres, como propiedad o como objetos que controlar”.

Luz Gallegos, cuyas experiencias de niña acompañando a sus padres a los mítines y marchas de la UFW la inspiraron a convertirse en defensora de los trabajadores agrícolas, afirmó sentirse devastada por las revelaciones. Gallegos, que actualmente es directora del Centro Legal TODEC, una organización sin fines de lucro dedicada a los inmigrantes y trabajadores agrícolas en la región de Inland Empire y el Valle de Coachella, elogió la valentía de Huerta y del resto de las víctimas que cargaron con su dolor antes de decidir hablar.

“Nos solidarizamos con nuestra compañera Dolores Huerta y a las víctimas. Lo que se ha revelado es muy doloroso y profundamente perturbador”, dijo Gallegos, con la voz entrecortada. “Sabemos de primera mano que el silencio nunca ha protegido a nuestras comunidades de trabajadores agrícolas, y ningún movimiento ni la justicia pueden pedir a la gente que guarde silencio ante los abusos, nunca lo han hecho y nunca lo harán”.

Un huerto de mandarinos al oeste de Fresno, California, el 21 de marzo de 2017. (Alexandra Hall/KQED)

Ella, al igual que otras personas que hablaron con KQED horas después de conocer la noticia, afirmó que quieren que este momento de rendición de cuentas contribuya a evitar abusos similares en el futuro. Esperan que las acusaciones contra Chávez no socaven los logros del movimiento de trabajadores agrícolas en su conjunto, construidos por muchos trabajadores y sus familias a lo largo de décadas.

“En este momento, estamos sumidos en el dolor. Siento un gran dolor en el pecho, en la mente, en el corazón”, dijo Gallegos. “Al mismo tiempo, es una reflexión de que no podemos quedarnos callados, no podemos dejar que nuestro movimiento termine…asegurando a nuestra comunidad que su voz importa y que nadie debería soportar ningún tipo de abuso”.

García, que empezó a acompañar a sus padres a trabajar en la agricultura desde los 10 años de edad, dijo que el acoso sexual por parte de los contratistas y supervisores agrícolas era algo frecuente. Según contó, la despidieron de varios trabajos como represalia por no aceptar las insinuaciones de los hombres. Sin embargo, afiliarse a la UFW le ayudó a mejorar sus condiciones laborales y a sentirse respaldada para quejarse si surgían problemas, afirmó.

Un trabajador agrícola recolecta uvas en un campo de Fresno el 3 de septiembre de 2025. (Gina Castro para KQED)

García afirmó que, si algún miembro del sindicato o cualquier otra persona tenía conocimiento de las acusaciones contra Chávez y no las investigó o bien ignoró deliberadamente a las víctimas menores de edad, eso debería tener consecuencias.

“Si esas personas siguen por ahí, si siguen con vida, entonces deben rendir cuentas”, afirmó.

Fuera de un tribunal de Fresno, la presidenta del sindicato, Teresa Romero, pidió al público que respetara la privacidad de las víctimas que se atrevieron a denunciar, según CalMatters.

“No aprobamos las acciones de César Chávez”, dijo Romero. “Está mal”.


Este artículo fue traducido por la periodista María Peña y esa traducción fue editada por el periodista Carlos Cabrera-Lomelí.

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