El verano pasado, Imelda Arroyo y una compañera de trabajo de un restaurante de comida rápida de Oakland presentaron una queja ante la agencia estatal encargada de velar por el cumplimiento de las normas de salud y seguridad en el trabajo. A varios de sus compañeros se les había diagnosticado COVID-19, pero su jefe no notificó al personal y no se aseguró de que todos los empleados y clientes usaran mascarillas, dijo Arroyo.
"Sentí que ponían a los clientes y a nosotros a un riesgo demasiado grande", dijo ella. "Tenía miedo. Sabía que en cualquier momento me podía enfermar en el trabajo, y enfermar a mi familia".
A la madre de familia le preocupaba llevar el coronavirus a casa donde vive con sus tres hijos y una hermana diabética quien corre mayor riesgo de padecer de una enfermedad grave. Arroyo quería que los inspectores estatales de Cal/OSHA llegaran a investigar rápidamente y asegurar su lugar de trabajo.
Pero en los meses posteriores, sus empleadores del restaurante siguieron sin cumplir las normas estatales (sólo en inglés) para evitar la exposición al virus, y más compañeros de trabajo se infectaron, dijo ella.
"Estaba pidiendo protección", dijo Arroyo. Presentó su queja a Cal/OSHA en junio de 2020 después de intentar sin éxito que su gerente abordara sus preocupaciones. "Pero no me escucharon y tardaron demasiado".
Cuando Arroyo finalmente recibió respuesta de Cal/OSHA nueve meses después, el 22 de febrero de 2021, los funcionarios de esa dependencia dijeron que su inspección no había revelado violaciones en el restaurante. Sin embargo, ningún inspector de Cal/OSHA la había entrevistado, dijo ella.
Durante años, Cal/OSHA, más conocido formalmente como la División de Seguridad y Salud Ocupacional (en inglés, the Division of Occupational Safety and Health) no ha contado con personal suficiente. Pero los puestos vacantes de inspectores que llevan a cabo las investigaciones sólo aumentaron durante la pandemia, llegando a paralizar la capacidad de la agencia para proteger a millones de trabajadores que estaban expuestos a los nuevos riesgos del COVID-19.
