Caption: Arriba: Más de 500 estudiantes asisten a la Oak Ridge Elementary School en Sacramento. Muchos hablan el inglés como segundo idioma. Bajo la nueva manera de distribuir fondos del estado, las escuelas con altos números de tales estudiantes ahora reciben fondos adicionales para ayudar a acelerar los logros académicos.  Gabriel Salcedo/KQED
Caption: Arriba: Más de 500 estudiantes asisten a la Oak Ridge Elementary School en Sacramento. Muchos hablan el inglés como segundo idioma. Bajo la nueva manera de distribuir fondos del estado, las escuelas con altos números de tales estudiantes ahora reciben fondos adicionales para ayudar a acelerar los logros académicos.  (Gabriel Salcedo/KQED)

¿Ayudan los Fondos Adicionales a Los Que Aprenden Inglés? La Decisión Contenciosa de Una Escuela

¿Ayudan los Fondos Adicionales a Los Que Aprenden Inglés? La Decisión Contenciosa de Una Escuela

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Un puñado de niños de primer grado están sentados, piernas cruzadas, sobre un tapete de los colores del arco iris, ojos puestos sobre Katherine Craig, especialista en lectura de Oak Ridge Elementary en Sacramento.

Ella está a cargo de un programa especial para los que tienen dificultades con la lectura, llamado en inglés, Systematic Instruction in Phonological Awareness, Phonics and Sight Words (SIPPS – Instrucción sistemática en la conciencia fonológica, la fónica y palabras comunes).

Al comienzo de cada clase, Craig baraja unas cartas didácticas y pide que los estudiantes pronuncien las letras y combinen los sonidos.

“Es muy científico”, explica Craig. “Me siento casi como un médico que realiza una prueba, y se ve cuál es la prescripción. Hay mucha repetición. He dictado este programa durante cinco años, y siempre veo que los estudiantes progresan un montón".

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Muchos de los estudiantes en la clase que dicta Craig están aprendiendo el inglés – o son los que hablan el inglés como segundo idioma. La mayoría habla el español en casa, aunque otros hablan el hmong. Reciben unos 45 minutos de instrucción intensa cuatro días a la semana sobre lo básico del idioma inglés. Los maestros indican que este programa es determinante, por lo que les da a los que aprenden el inglés el conocimiento lingüístico para “romper el código” y entender el contenido académico más riguroso en sus salones de clase.

Fue por esta razón que muchos quedaron muy sorprendidos cuando el director redujo el programa el año pasado. Antes, había cuatro especialistas en la lectura. Ahora, sólo les queda Craig.

Después, hace unos meses, otras malas noticias: Craig aprendió que el año entrante van a eliminar su posición.

“El recurso de mayor valor es el recurso humano”, afirma Craig. “Nuestros niños de verdad se benefician del apoyo adicional que reciben, con base en sus necesidades. Entonces, sí que me pone un poco nerviosa pensar qué ocurrirá ahora”.

Decisiones de gasto difíciles

A pesar de recibir $187.000 adicionales este año para ayudar a los niños en riesgo – la manera nueva de distribuir el dinero del estado – Oak Ridge tiene que hacer recortes porque están desapareciendo varias vertientes más de financiación.

Una gran porción del dinero del estado el año entrante pagará el salario del subdirector de la escuela. Pero algunos maestros aseveran que los especialistas son de mayor importancia.

Maestra de cuarto grado, Stephanie Smith, dice que hay una población “oculta” de niños que aprenden el inglés en Oak Ridge. Dominarán el inglés para las conversaciones, pero no lo dominan para lo académico. Tampoco dominan bien su idioma materno – entonces con frecuencia se encuentran estancados.

“Yo sí creo que nos hace falta más personal”, comenta Smith. “Para mí esto es enorme, porque un programa de clases brillante no va a hacer ninguna diferencia a menos que comprendamos sistemáticamente dónde vamos a colocar nuestros recursos humanos”.

Katherine Craig ha estado dictando un programa especial para los que aprenden el inglés en la escuela primaria de Oak Ridge durante los últimos cinco años. A pesar de haber ayudado a los estudiantes a progresar mucho académicamente, quedará eliminada su posición el año entrante.
Katherine Craig ha estado dictando un programa especial para los que aprenden el inglés en la escuela primaria de Oak Ridge durante los últimos cinco años. A pesar de haber ayudado a los estudiantes a progresar mucho académicamente, quedará eliminada su posición el año entrante. (Gabriel Salcedo/KQED)

Kenya Vargas Zepeda, de nueve años, es una niña que aprende inglés en Oak Ridge que sigue con dificultades. La niña de cuarto grado nació en México y cursó los estudios preescolares allí. Ha asistido a la escuela primaria de Oak Ridge desde el kinder, y dice que su mayor obstáculo es la redacción.

“Cuando era chiquita, tenía mucha imaginación en la cabeza. Tenía un montón de ideas para escribir”, cuenta Kenya. “No sé qué pasó, pero ya no son tan buenos mis pensamientos. Y no sé bien qué escribir".

La madre de Kenya, April Ybarra, es una dirigente vociferante en Oak Ridge quien intenta hacer más responsables a la escuela y al Distrito Escolar Unificado de Sacramento en cuanto a las decisiones referente al gasto de los fondos adicionales del estado destinados a los estudiantes que aprenden el inglés.

Tanto ella como otros que abogan por la educación temen que los dirigentes escolares sencillamente financian al personal y a los programas existentes sin explorar otras maneras de abordar mejoras en la escuela para este grupo de estudiantes en particular.

“Las escuelas ahora tienen la libertad de gastar este dinero adicional, entonces les resulta fácil decir, ‘deberíamos usar este dinero para pagar el salario de una bibliotecaria’. Pero, realísticamente, ¿ayudará aquella bibliotecaria más a los que aprenden inglés que un especialista en lenguas?” pregunta Ybarra. En realidad, este temor ha llegado al punto álgido en dos distritos escolares en California – en Los Angeles y en West Contra Costa.

Insisten los grupos de derecho de interés público, tales como ACLU SoCal y Public Advocates, que estos distritos privan a los niños que aprenden inglés de los fondos estatales que deberían ser destinados a su educación.

Los que aprenden inglés se enfrentan con una transición difícil

En la escuela primaria de Oak Ridge, un mayor número de niños que aprenden inglés se dirige a las clases de educación general. No obstante, el año pasado los resultados de los exámenes a nivel estatal indicaron que más de la mitad de este grupo no cumple con las nuevas normas académicas llamadas Common Core. Esta situación es un reflejo de lo que ocurre por todo el estado.

Los educadores dicen que se debe a que los que aprenden el inglés ingresan al sistema de escuelas públicas con muy diversos niveles de habilidad lingüística.

Una estudiante de kinder de la escuela primaria de Oak Ridge completa una lección de redacción para perfeccionar sus habilidades lingüísticas.
Una estudiante de kinder de la escuela primaria de Oak Ridge completa una lección de redacción para perfeccionar sus habilidades lingüísticas. (Gabriel Salcedo/KQED)

Me senté con el director de la escuela de Oak Ridge, Daniel Rolleri, para entender por qué había eliminado las posiciones de especialistas de lengua para colocar los fondos estatales destinados a la ayuda para estudiantes que aprenden el inglés al salario de un subdirector.

Rolleri insiste que el subdirector se encarga de controlar los problemas de comportamiento estudiantil en la escuela, lo cual ayuda a todos los niños – incluyendo a los que aprenden inglés – a enfocarse en el aprendizaje. Dice que los estudiantes que tienen dificultades con el inglés recibirán apoyo del instructor de educación especial de la escuela.

Agrega que los maestros de la escuela tienen la capacitación y las habilidades para ayudar a que todos los niños que aprenden inglés cumplan con las nuevas normas académicas más rigurosas.

“Nuestros maestros son talentosos, y una vez que tengamos el tiempo de discutir y analizar (las normas), no tardarán en correr con la pelota”, afirma Rolleri.

Encima de esto, indica que los resultados de los exámenes ya no serán la única manera de medir el éxito de una escuela. Bajo el nuevo sistema de rendimiento de cuentas del estado, los elementos como la participación estudiantil y el ambiente en la escuela también serán factores.

“Cuando se trata de la realidad que vive la comunidad a la que servimos, siento que estamos ofreciendo la más alta calidad de educación que podemos para nuestros estudiantes y nuestras familias, y siento que por esto nos quieren y están verdaderamente agradecidos”.

Pero todas estas decisiones de gasto son un juego de azar, y la comunidad está tensa. La única manera de saber si los más de 500 estudiantes de la escuela de Oak Ridge se beneficiarán, es con volver en unos pocos años.

Este informe es el cuarto de Budgeting From the Blacktop/Manejando el presupuesto, una serie de cuatro partes de Ana Tintocalis, que analiza profundamente la escuela primaria de Oak Ridge Elementary en Sacramento.