Advertencia al lector: Algunos relatos de las denuncias de agresión sexual en esta historia contienen detalles explícitos y lenguaje fuerte que a algunas personas les pudieran incomodar o resultar ofensivos.
Actualización, 8 de agosto de 2021:
Desde la publicación de esta historia, varios ex feligreses que hablaron con KQED presentaron una demanda en contra del sacerdote de Fresno, Jesús Antonio Castañeda Serna, y la Diócesis Anglicana de San Joaquín, alegando que Castañeda los había agredido sexualmente. La demanda se resolvió.
Otras diez personas entablaron otra demanda (sólo en inglés) en contra del sacerdote y su antiguo empleador en abril de 2021, alegando que el religioso los agredió sexualmente, o lo intentó. Una de ellas dice que era una menor de edad cuando esto sucedió.
Castañeda continúa predicando a sus seguidores en Fresno, ya sea a través de Facebook Live o en persona en eventos privados según antiguos miembros de la iglesia.
Desde finales de junio, seguía perteneciendo a World Communion of Christian Celtic Convergence Churches, una organización religiosa con sede en el Reino Unido, que lo aceptó como sacerdote en enero de 2018.
“El estatus del padre Antonio no ha cambiado. Estamos esperando que concluya el proceso legal debido en este caso”, dijo Bruce Taylor, arzobispo del grupo en Norteamérica.
Castañeda sigue en libertad bajo fianza, a la espera de un juicio previsto para marzo de 2022. Su abogado defensor, Ralph Torres, se negó a hacer comentarios sobre la demanda presentada a principios de este año. Más intentos de contactar a Castañeda no tuvieron éxito.
Historia Original:
Luis dijo que él no le podía decir a la doctora lo que en verdad había pasado.
Ya habían transcurrido varios días desde que notó sangre en su orina y los moretones en el área de la ingle.
El hombre de 40 años, oriundo de Jalisco, México, se había estado reuniendo con un popular sacerdote local en Fresno, Jesús Antonio Castañeda Serna, quien era conocido con el nombre de padre Antonio. Su familia lo había presentado con el padre Antonio con la esperanza de que el sacerdote le pudiera ayudar a Luis a mejorar su vida, ya que había batallado con la adicción a las metanfetaminas.
“Venía mucha gente a buscarlo”, dijo Luis, este no es su verdadero nombre. KQED no está utilizando los verdaderos nombres de los supuestos sobrevivientes al abuso sexual en esta historia. “Según los otros, era algo… un don de Dios que él tenía”, agregó.
En aquel entonces, el padre Antonio era el pastor principal de Nuestra Señora de Guadalupe, una congregación que ofrece servicios en español de la Diócesis Anglicana de San Joaquín. El carismático liderazgo del sacerdote atrajo a cientos de personas de la comunidad latina de Fresno y se rumoraba que por sus supuestos dotes de sanación se había ganado el sobrenombre de “el padrecito que hace milagros”.
Durante las sesiones en la oficina del padre Antonio, las cuales dice Luis que se llevaron a cabo durante varios años, él se acostaba en un banco o mesa para masajes vestido solo con su calzoncillo bóxer mientras el padre Antonio oraba y le frotaba aceite en la piel. La intensidad del masaje era tan brusca que el sacerdote con frecuencia le dejaba moretones, según testificó Luis.
Él les dijo a su mamá y a su novia que se había lastimado en su trabajo de construcción. Era una explicación que le parecía más fácil, dijo él. Y ahora, en la clínica, el doctor le hizo más preguntas – preguntas que Luis dijo, no se sentía cómodo en contestar.
“No le dije (al doctor) que alguien me había tocado”, dijo Luis a KQED en noviembre de 2019. “Es difícil que un hombre toque otro… un adulto… toque a otro adulto. Entonces, con qué cara yo iba a decir, pues, me tocó, o…? Es un poco ridículo. Pero (…) porque la gente no iba a creerme lo que yo les iba a decir”.
Con el tiempo, Luis les dijo a las autoridades que fue durante esos masajes – que según el sacerdote eran necesarios para expulsar la ‘maldición’ de su cuerpo – que el padre Antonio abusó de él sexualmente.

Una cura para maldiciones y pecados sexuales
En 2017, varios hombres se presentaron con alegatos de que Castañeda había abusado sexualmente de los feligreses durante unos masajes que él les había dicho los curaría física o espiritualmente, dijo el obispo Eric Menees de la Diócesis Anglicana de San Joaquín.
“Todas las víctimas con las que me reuní al principio eran hombres indocumentados, así que acudir a la policía era algo que les daba miedo”, dijo Meneses.
Pero a principios de 2018, Luis y otros hombres estuvieron de acuerdo en ser entrevistados por detectives.
La otra supuesta víctima dijo a la policía que Castañeda le dijo que se masturbara frente a él en múltiples ocasiones, de acuerdo con información en una declaración a un investigador de la policía de Fresno para respaldar una orden de arresto. Él dijo que el sacerdote le dijo que tenía que ver su semen para determinar la ‘maldición’ exacta o la supuesta enfermedad que lo afligía. En una ocasión, el hombre dijo que Castañeda lo abrazó y le dijo que lo amaba “como un hombre ama a una mujer”.
Castañeda fue arrestado en febrero de 2019 y fue puesto en libertad bajo fianza al siguiente día. Más de 40 feligreses les dijeron a los funcionarios de la iglesia que ellos o alguien a quien ellos conocían había sido víctima de abuso por parte de Castañeda, dijo Menees a KQED por correo electrónico.
Hasta ahora, nueve personas – ocho hombres, incluyendo Luis, y una mujer – están en una lista de supuestas víctimas en el proceso penal, de acuerdo con los testimonios ante el juzgado. La policía dijo que la mayoría de las personas que se han presentado son indocumentadas.
Castañeda se enfrenta a 22 cargos (sólo en inglés) de agresión, agresión sexual, intento de agresión sexual e intento de disuadir a un testigo. Se esperaba que el juicio de su caso iniciara este año, pero se ha retrasado debido a la pandemia del coronavirus.
Una investigación realizada por KQED encontró que Castañeda se cambió de la Iglesia Católica a la Iglesia Anglicana y, después, a otro grupo religioso, sin pasar por una revisión completa de antecedentes o alguna revisión en lo absoluto.
Mientras está en espera de su juicio, Castañeda ya abrió una nueva iglesia donde sigue dirigiendo los servicios.
Castañeda ha negado todos los cargos a través de su abogado, Ralph Torres, quien dijo que los acusadores del sacerdote han malinterpretado una forma, según él, de sanación tradicional aceptada.
“Esto es algo cultural”, dijo Torres. “Este tipo de masajes de sanación pasa en todo Latinoamérica, México y los Estados Unidos. No hay nada inusual en cuanto a eso. Puede haber un malentendido, y fue algo que no apreciaron”, agregó.
Torres dijo que su cliente nunca abusó sexualmente de los feligreses y que “la verdad saldrá en el juicio”. Además declinó la solicitud de KQED de entrevistar a su cliente.
Las personas que testificaron en una audiencia preliminar (sólo en inglés) en el otoño de 2019 dijeron que el sacerdote les dijo que estaban maldecidos, les frotó los genitales con aceite o los convenció de que se masturbaran frente a él para que se curaran.

Algunos dijeron que ellos buscaron la guía de Castañeda durante tiempos difíciles en sus vidas: el fin de una relación, adicción al alcohol o a las drogas y, en un caso, la muerte de un hijo, según información de testimonio en el juzgado. Con frecuencia avergonzados y confusos sobre las sesiones en su oficina, pero con la esperanza de que los pudiera ayudar, algunos feligreses dijeron que ellos regresaron a Castañeda una y otra vez durante años. Otros mantuvieron el supuesto abuso escondido de sus propios familiares, de quienes después se enteraron que también fueron supuestas víctimas.
El caso plantea la problemática sobre la vulnerabilidad de los adultos, incluyendo inmigrantes indocumentados, al abuso sexual en la Iglesia, y revela cómo las instituciones religiosas están batallando por responder – décadas después de que saliera a la luz el encubrimiento sistemático de abuso sexual en la Iglesia católica.
“Uno se siente como que – ¿acaso todavía soy hombre? ¿O tan siquiera soy lo suficientemente hombre?”, una supuesta víctima en el caso le dijo a KQED. “Yo dejé que otro hombre me tocara. Uno siente como si le hubieran robado su identidad”.
Vengo a buscar al padrecito que hace milagros
Algunos exfeligreses le dijeron a KQED que ellos creían que Castañeda en verdad sanaba a la gente, razón por la cual muchos han batallado en aceptar las acusaciones.
Castañeda vino a Fresno alrededor del 2007 y empezó a prepararse para ser un sacerdote anglicano. Los feligreses dijeron que él practicaba la sanación que incluía poner las manos en el cuerpo para curar enfermedades y hacía rituales de ‘limpiezas’ que incluían velas, sábanas y frotar aceite y sal en el cuerpo.
Bajo la dirección de Castañeda, los feligreses de Nuestra Señora dijeron que ellos fueron testigos de fenómenos que todavía no pueden explicar: hubo una historia de un paciente moribundo al que según ellos el padre logró sacar de asistencia médica para seguir con vida, el hombre que los feligreses dicen que se elevó del piso mientras ellos oraban por él en lo que parecía un exorcismo dirigido por el sacerdote, y la mujer cuyo cáncer Castañeda dijo que había curado – supuestamente al remover una masa de su cuerpo – enfrente de toda la congregación.



