Leydi estaba preocupada.
Ya era abril y todavía no había pagado sus impuestos.
Aunque ella quería hacerlo, no podía.
Leydi y su familia son inmigrantes indocumentados que viven en California (y por esa razón sólo usaremos sus nombres sin apellido para identificarlos).
Ellos califican para recibir hasta $2,400 en ayuda económica como parte del Golden State Stimulus (o el Estímulo del Estado Dorado). El plan de alrededor de $7.6 mil millones fue aprobado por el gobernador Gavin Newsom el pasado mes de febrero y ofrece cheques de $600 a contribuyentes que ganaron menos de $30,000 en 2020 y $600 adicionales a trabajadores indocumentados.
El año pasado fue extremadamente difícil para la familia de Leydi, que vive en el distrito de la Misión en San Francisco. Ella y su esposo se quedaron sin empleo y por esa razón, esta ayuda, de las pocas que califican a causa de su estatus migratorio, podría aliviar un poco el estrés financiero de la familia.
Pero para recibir este monto, Leydi y su marido Jorge, tienen que presentar sus impuestos. En el caso de los trabajadores indocumentados, se requiere tener un número de identificación personal del contribuyente, o ITIN por sus siglas en inglés. Sólo el Servicio de Impuestos Internos (o mejor conocido como el IRS en inglés) da este dato, el cual requiere que el solicitante verifique su identidad y estatus como extranjero. Normalmente la dependencia acepta documentos como una acta de nacimiento o pasaporte para cumplir este requisito.
Ahí es cuando se comenzaron complicaron las cosas para Leydi. Tanto su marido como su hijo no tienen un pasaporte vigente de México, su país de origen. En California, sólo un consulado mexicano puede concederles ese documento, pero ya por varias semanas, habían llamado sin éxito a Mexitel, la línea telefónica del gobierno mexicano para agendar una cita.
“Me comencé a desesperar porque solamente era el pasaporte de él que nos hacía falta y realmente nos estamos atrasando para realizar todo esto”, dijo Leydi.
“Dos meses, así estuve llamando,” dijo Jorge, y agregó, “No me contestaban, no entraba la llamada, o estaba ocupado…casi todos los días estaba intentando llamar”.
En Estados Unidos, existen 50 consulados mexicanos que atienden a unos 11 millones de ciudadanos mexicanos en los Estados Unidos. Dos de estos consulados se encuentran en el Área de la Bahía, en San Francisco y San José, ambos sitios requieren que uno llame a Mexitel para agendar una cita.
Jorge dijo que llamó a Mexitel tantas veces que hasta se aprendió de memoria el horario de los operadores. “Yo marcaba a veces a las 10 a.m. y sólo sonaba y no me contestaban porque comienzan a contestar las llamadas a partir de las 2 p.m. de aquí”, explicó él.
Cuando por fin le atendieron su llamada, las únicas citas que le ofrecieron eran para varios meses después o en otros consulados lejos del Área de la Bahía.
En aquel momento, Leydi y Jorge justo acababan de encontrar un poco de trabajo otra vez. Faltar uno o dos días para viajar a Sacramento o Los Ángeles podrían perder lo poca fuente de ingresos que su familia necesitaba con urgencia.
“Es un poco complicado de un día para el otro realizar un viaje repentino”, dijo Leydi.
Faltaban pocas semanas para la fecha límite del 17 de mayo y la familia tenía pocas opciones. Decidieron ir directamente al consulado de San Francisco para pedir en persona una cita. No se les permitió entrar, pero insistieron en que se iban a quedar hasta que fueran atendidos.
Alguien del personal del consulado por fin salió y les dijo que si traían una carta de una organización comunitaria o un abogado que confirmara que necesitaban los pasaportes de manera urgente, podrían agendar una cita de emergencia.
Al no tener los recursos para contratar a un abogado, acudieron por ayuda a Mission Economic Development Agency (en español, la ‘Agencia de Desarrollo Económico de la Misión’ o mejor conocido como MEDA por sus siglas en inglés).
Dairo Romero es el director de las iniciativas comunitarias para MEDA, y a lo largo de este año, ha ayudado a decenas de familias, muchas de ellas indocumentadas, a presentar sus impuestos por primera vez.

Romero aceptó escribir una carta, en la cual él explicó que Leydi y su familia necesitaban los pasaportes lo más pronto posible, lo que permitió que la pareja por fin recibiera una cita.
“Nos sentimos más tranquilos”, dijo Jorge, con su pasaporte por fin en su mano.
Sin embargo, Romero indica que este método tiene sus límites.
“Ya he hecho como unas 6 cartas diciendo que para el proceso de vivienda o para su declaración de impuestos se necesita el consulado para que le den prioridad y puedan expedir su pasaporte” explicó Romero.
Pero agregó, “No quiero promover eso porque ya me están llamando para que le haga cartas a todo el mundo y hay personas que ni conozco y me están llamando para pedirme cartas”.


