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Yonas Paulos, quien es discapacitado visual, depende de los autobuses de Fresno para llegar a sus citas con el doctor.
Pero ahora, durante la pandemia, sólo se permiten 10 pasajeros en cada autobús para lograr el distanciamiento social. Eso significa que Paulos, de 49 años, a veces tiene que esperar media hora más en una parada de autobús. La espera, dijo, puede ser cruel con el calor.
“Es muy difícil subir a un autobús en ciertas intersecciones”, explicó Paulos. “Trato de cumplir con todas mis citas por la mañana, así que ahora tengo un cambio en mi rutina”.
Además de los cambios en su agenda, teme contraer el virus en un autobús o en la parada del mismo. “Se suma a mi ansiedad, y se intensifica”, comentó Paulos.
En todo California, las agencias de transporte están luchando simultáneamente con una disminución sin precedentes de los ingresos, un fuerte descenso en el número de pasajeros y un aumento de los gastos debido a las nuevas políticas de pandemia. Como resultado, los pasajeros como Paulos —especialmente los trabajadores esenciales de bajos ingresos y las personas con discapacidades— se ven afectados por el recorte del servicio de autobuses.
“Estamos lidiando con un número reducido de pasajeros del transporte público desde el comienzo de la pandemia”, dijo Michael Pimentel, director ejecutivo adjunto de la Asociación de Transporte Público de California, que representa a más de 80 agencias de transporte público. “Y ahora estamos lidiando con la segunda ola de impacto debido en gran parte a la disminución de los ingresos por impuestos de ventas”.
El número de pasajeros de autobús ha disminuido entre el 60 y el 90% comparado con el año pasado, según la agencia de transporte. Al mismo tiempo, se espera que los ingresos del impuesto sobre las ventas —una fuente importante de financiación para las agencias de transporte— disminuyan alrededor del 30%.
“Estamos hablando de miles de millones de dólares en impactos que están ocurriendo en los próximos años que realmente diezmarán los presupuestos operativos del transporte”, señaló Pimentel.
Las agencias de transporte dicen que están preocupadas por los recortes adicionales en el servicio de autobuses y ferrocarriles el próximo año, ya que la financiación federal de la Ley CARES se agota. A las agencias de transporte de California se les concedieron $3.75 mil millones en marzo, pero para algunas agencias, eso no será suficiente ya que continúan enfrentando déficits en el presupuesto por las pérdidas en los ingresos de tarifas e impuestos.

En respuesta, la Agencia de Transporte de California ha pedido al gobernador y a los legisladores estatales y federales $3.1 mil millones de dólares en fondos adicionales para asegurar que las caídas en el servicio no se vuelvan permanentes.
Pero los funcionarios estatales, que han estado luchando con múltiples emergencias y severos déficits presupuestarios, dicen que no hay alivio a la vista.
“No hay una fuente de financiación existente que el estado pueda aumentar para financiar las operaciones del transporte”, dijo Garin Casaleggio, un portavoz de la Agencia de Transporte del Estado de California, en una declaración escrita a CalMatters.
A pesar de la reducción de los ingresos, las agencias de transporte están gastando más durante la pandemia en limpiezas frecuentes de los autobuses, protección contra estornudos y otras barreras para los conductores de autobuses y mascarillas para los pasajeros.
Ganarse la confianza de los pasajeros durante la pandemia es esencial para el futuro del transporte público.
“Tendremos que seguir operando a un costo mucho más alto que es mucho menos eficiente para mantener a nuestros empleados y pasajeros seguros”, dijo Carl Sedoryk, director ejecutivo de Monterey-Salinas Transit.
En muchas áreas de California, los pasajeros de los autobuses han experimentado cortes en el servicio que aumentan sus tiempos de espera o eliminan rutas.
En Sacramento, los autobuses han estado funcionando al 75% del servicio pre-pandémico, declaró Jessica González, portavoz del Distrito Regional de Transporte de Sacramento. En las últimas semanas hubo un aumento constante en el número de pasajeros, así que el servicio completo, excepto al aeropuerto, comienza el domingo.

“Muchas personas tienen que esperar a otro autobús: personas en silla de ruedas, personas con movilidad reducida, personas con discapacidades”, dijo King Harris, quien usa un bastón. Comentó que ha esperado más de 30 minutos, a veces en días de temperatura de tres dígitos. “Su comida se estropea fácilmente cuando va al supermercado”.
Aaron Armer, otro pasajero, dijo que “a veces no hay suficiente espacio en el autobús. Así que me dejarán pasar, o dejaremos pasar a otras personas”.
Se permiten de 10 a 14 pasajeros en cada autobús de Sacramento, pero los conductores pueden pedir por radio un autobús “de relevo”. Se despachan de seis a ocho autobuses de reserva al día dependiendo de la disponibilidad de los operadores, lo que significa que los tiempos de espera pueden variar.
Ángela Tabárez, usuaria de autobús desde hace 18 años, dijo que depende de los autobuses así que no le importa esperar.
“El autobús siempre está ahí”, dijo. “Ha sido un salvavidas para mí”.
Los Ángeles y San Francisco registran pérdidas sin precedentes
El sistema de transporte más grande de California, LA Metro, prevé una pérdida sin precedentes de ingresos de $1.8 mil millones este año fiscal, mientras que sus costos operativos aumentarán más de $200 millones durante el próximo año fiscal.
A mediados de agosto, aproximadamente 550,000 pasajeros suben a bordo cada día en Los Ángeles.
“Normalmente tenemos 1.2 millones de pasajeros al día, por lo que es aproximadamente la mitad de lo que con normalidad tenemos diariamente”, explicó Dave Sotero, un portavoz de LA Metro. “Esta es la nueva normalidad”.
Las repercusiones en el transporte en Los Ángeles han superado con creces cualquier otra recesión económica.


