Irma, una inmigrante indocumentada, ha trabajado como cocinera en el mismo restaurante de comida rápida durante más de dos décadas. Pero la residente de Rialto, en el condado de San Bernardino, dijo que su empleador no proporciona seguro médico y que no ha podido pagar un plan de seguro privado.
Ahora, a los 64 años, Irma espera que California comience a incluir inmigrantes de edad avanzada como ella en Medi-Cal, la versión estatal del programa federal de cobertura de salud de Medicaid para residentes de bajos ingresos.
"Desde que vine a este país en 1995, fue difícil para mí obtener un seguro de salud," dijo Irma, quien no quiso usar su apellido debido a sus estatus migratorio. "Y ahora más que nunca, necesito Medi-Cal de cobertura completa porque entre más envejezco tengo más probabilidades de enfermarme."
Mientras California continúa lidiando con la pandemia del coronavirus, los expertos en salud pública y los defensores de los inmigrantes están presionando para que el gobernador Gavin Newsom expanda los beneficios de Medi-Cal a decenas de miles de personas indocumentadas de edad avanzada. Los ancianos se encuentran entre la categoría de mayor riesgo de desarrollar complicaciones por COVID-19.
En enero, Newsom propuso un presupuesto de gasto $80.5 millones de dólares para el próximo año para comenzar a cubrir a 27,000 adultos indocumentados mayores de 65 años. La expansión costaría $350 millones de dólares por año una vez que se implemente por completo.
Pero ese plan ahora está en duda cuando el estado está entrando en una recesión económica, y se espera que los ingresos tributarios declinen en miles de millones de dólares y se vengan posibles recortes presupuestarios.
"La pérdida de empleos y la interrupción abrupta de la actividad económica dejan en claro que hemos entrado en una recesión," informó la oficina del analista legislativo en una carta al comité de presupuesto del senado del estado a principios de este mes.

